Cuando la humedad aplasta tanto como el día,
cuando el encierro en la oficina me asfixia,
cuando implosiono de angustia porque yo soñaba ser escritora y lo unico que escribo son $,
me acuerdo que para que algo te haga sentir bien no es necesario ser talentoso en eso,
tambien me acuerdo que mi vida no se limita a esas 8 hs diarias y que tengo un mayo caluroso que me permite disfrutar un vino en el patio, y vuelvo a sonreir.
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